Recorría las calles vacías de la ciudadvacías las miradas
buscaba en ellas la respuesta
día a día caminaba sin encontrar la huella
olía lo cercano como una fiera huele la sangre del herido
pero aún no aparecías
tuve que convertirme en una fiera
sacar garras de leona y rugir fuerte
para que me escucharas
necesité gritar muy hondo
para que vinieras a mí
con los ojos encendidos de fuego
con las manos crispadas de odio
me derrumbé ante tu presencia
por fin llegaste
por fin me miraste
y supe cuando tu rugido y tu cabellera
rozó la mía
ahí intuitivamente supe que eras mío
ahí supe por casualidad que no lo era
que era tuya
fuiste desenrollando mi amargura
limpiando mi odio
esculpiendo mi coraza
sacando mis costras
fuiste mi artesano
mi inventor
mi alquimista
que unió de nuevo mis pedacitos rotos
y me rearmaste
me envolviste en seda y me amaste
me dejé llevar por tus aguas
solté mi mano y dejé que la tocaras
dejé que la tomaras
ahora soy toda tuya
mi alma, mi cuerpo
mi ser solo concibe el tuyo
me devolviste la armonía rota
me alzaste a lo mágico
me abrazaste y nos fundimos
ya somos uno
y nadie nos separará
nadie...
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